El otro día, tras pasear por las calles del pequeño pueblo de mi abuelo y cruzarme con sus longevos habitantes rebosantes de sencillez, me vino a la mente una anécdota que nunca olvidaré; y que quería compartir con vosotros en esta mi primera entrada.
Hace no mucho tiempo, estando en la fila de la caja del supermercado, un hombre anciano que iba delante de mí comenzó a conversar con el cajero e impacientó con su tardanza a todos los allí presentes. La mayoría (en la que me incluyo) empezó a increparle presa del estrés, muy pocos nos dimos cuenta según avanzaba en sus palabras de que nos estaba dando a su manera una gran lección.
Todo comenzó cuando el joven cajero le dijo, de acuerdo con la política del supermercado, que debía traer su propia bolsa, ya que, como tod@s sabemos, las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente. El señor se excusó:
- Es que no había esta moda verde en mis tiempos.
El empleado le contestó:
-Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente.
- Tiene razón - le respondió el anciano - nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos: por ejemplo, por aquel entonces, las botellas que se compraban se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.
Prosiguió diciendo con firmeza:
- Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 150 caballos cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros. Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con no sé cuántos voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa.
El cajero le intentó interrumpir para que pudiera avanzar la fila, pero el señor se lo impidió y siguió con su discurso:
- Entonces teníamos una televisión o radio en casa, no uno en cada habitación. Y la tele tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantalla del tamaño de una ventana. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico.
Mientras la mayoría de clientes del supermercado ya se estaba cambiando de fila, alguno se quedó a presenciar las incesantes palabras del anciano, que parecía habérselas aprendido de memoria:
- En aquellos tiempos, no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina solo para cortar el césped. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Además, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su madre o su padre como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no una regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico que recibe señales desde satélites para quedar con nuestros amigos.
Terminó diciendo:
- Así que no entiendo que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora mayores por no tener esta supuesta moda verde en nuestros tiempos. Nosotros respetábamos mucho más el medio ambiente y no nos hacía falta ninguna moda verde.
El anciano pagó y se marchó, para alivio del cajero.
Anécdotas como esta invitan a la reflexión: es cierto que la mayoría de los avances de los que disfrutamos en la actualidad han mejorado el mundo y que obviamente no vamos a renunciar a ellos (además en algunos casos nos ayudan a la protección de la naturaleza); pero también lo es que pocas veces los usamos adecuadamente y que eso ha hecho que sea necesaria una “moda verde”, que muchos se piensan que sirve para tapar lo que están haciendo mal medioambientalmente hablando. Antes, con un modo de vida mucho más sencillo, a diario ponían su granito de arena para cuidar el planeta sin modas verdes de por medio. Si ellos podían con menos medios que nosotros, entonces será que no es tan difícil como pensamos.
*A mi abuelo, gracias por haberme dado tantas lecciones como esta*
ڴ

No hay comentarios:
Publicar un comentario